jueves, 7 de agosto de 2014

EL VIENTO DE LOS MOLINOS


 Al trasfondo de la verdad, un heraldo se embarca en busca de claridad, se alza e impone su voz, contra las astas de la incredulidad, altos molinos se alzan en Alcalá de Henares, invisibles pero hostiles, embaucan al ingenuo, roban la fuerza al confiado, y sus engranajes se enriquecen a base de engaño. Corrientes de mil astas recorren pasillos, salas y reuniones, murmullos que nunca callan, silencios que guardan secretos, traiciones que acarrean tragedias, cada corriente en busca de oponentes y los molinos sonríen al horizonte, imponentes, de su falsa apariencia y su fuerza.
Heraldo que alza su lanza, confiado, alza la voz y clama, tras el miles de voces lo siguen, ciegos y deslumbrados lo a poyan, con esa fe del creyente se inclinan ignorando los vientos. Mientras temeroso y dudoso, un escudero lo persigue, buscando palabras de razón que refrenen el entusiasmo, que den conciencia del peligro, sabiendo que es inútil ante la tenacidad y voluntad de este heraldo al que sirve.

Amo de la confianza, señor del valor, donde la voluntad es su espada, la fe su escudo y su razón la verdad, levantando un pueblo hastiado de ser rebaño de avariciosos,  luchando contra el poder y el control de esos molinos que siembran discordia y odio, en la tierra y el alma, la nueva sangre de Don quijotes se alza en este nuevo siglo, soñadores y fieles a sus orígenes, en busca de ese equilibrio que devuelva la fe a las raíces de una tierra martirizada.

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