martes, 11 de noviembre de 2025

CAPTIVUS

 

 

En este suplicio e incertidumbre donde tu ausencia resulta un castigo divino, anhelo las cadenas que me retienen a tu lado, en esta divina dicha de ser tuya…

Los vientos empujan mis pecados al estanque de los silencios, allá donde la lastimosa aflicción de la soledad, derrama mi tristeza y añoranzas de antaño, suspiros y promesas, que derrumban la dignidad de una vida.

Te apoderas de mi conciencia, con una mirada intensa y penetrante, desarmándome de toda resistencia, cediendo y ansiando tu cercanía, tu contacto… convertir mi vergüenza en deseo y fuego en tus brazos.

Estoy atrapada en tus redes, no concibo la vida sin doblegarme a tus ansias y seducción, si ser esclava de la pasión me enloquece, es mi lugar mientras tú me permitas servirte.

Flagélame, desgarra mi esencia con la rabia que te consume, sostenme en tus brazos mientras todavía me quede aliento, no me abandones sin un último suspiro… para verte temblar en silencio dominante y duro, en el silencio que nos rodea, donde el sudor es prueba del esfuerzo de la contención salvaje, por no perder tu dominio sobre el calor de mi cuerpo anhelante.

Te conservaré en silencio, te obtendré cada noche, mientras tú no pierdas interés en esta discípula, entregada al pecado carnal, al fuego de tu ser, con la necesidad de someter los demonios en el placer de poseer con la lujuria.

Las cadenas sostienen mi fragilidad ante el poder de tu cuerpo, recuerdan que no tengo escapatoria, recuerdan que nada importa si cada noche regresas…

La locura me consume, la indignidad se vuelve placentera, la cordura sobra en esta vida, llena de lujuria pecaminosa, de fuego y deseo desbordante, de sometimiento y entrega a la lascivia de nuestros cuerpos.

Vuelve y en mi ser encontrarás las llamas del infierno, regresa y nuestras almas se ahogarán en las aguas estancadas de la necesidad, encontrarán la calma negada día tras día de nuestra existencia…

Si algo he de olvidar que sea el rechazo, el desprecio y la negación de quien soy, sin ti nada me queda, nada importa hasta que tu presencia me ahoga y desespera...