Tañen las campanas
Anunciando el fin del día,
Mientras los cielos florecidos
En tonos rosáceos y anaranjados,
Caen los vestigios de esta jornada
Primaveral.
Todos dudan de si salir a la playa,
Sintiendo como si el verano
Abrasará el asfalto con su calor,
Muchos escapan a los montes,
A la naturaleza y caminar
Entre los árboles y cantos de las aves.
La ciudad es una trampa de estrés y asfalto,
Donde todo se camufla con ideales de prosperidad,
Sin reconocer que enferman de ansiedad y agotamiento,
De una existencia dominada por las prisas y el estrés.
Tañen las campanas en recuerdo al pasado,
Así los relojes nos marquen las horas,
Sin comprender que también marcan nuestra existencia,
Somos esclavos de la civilización e industrialización,
Siervos de los horarios que marcan a conveniencia,
Nos volvimos un rebaño ignorante que siguen al resto,
Bajo la promesa de estabilidad y bienestar,
Olvidamos vivir, nuestras raíces, nuestro ser,
Nos entregamos a los vicios siendo ciegos de la adicción programada,
Buscamos escapar del suburbio de las cosmopolitas
Donde todo se pinta de rosa,
Donde la vida ya no es vida y donde tu libertad es acondicionada,
Crees tener libertad y en el fondo reconoces que es una falsa esperanza.
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