Caíste estrepitosamente, tu esencia machista te delató por encima de lo que proclamabas, un calentón rompió tu imagen como si todo estuviera definido por estar con una mujer adulta, qué gran error por tu parte.
Presionaste sin importar mis prioridades y lealtad, aprovechaste la confianza y traspasaste la barrera de dignidad sin importarte las consecuencias… una amistad no da consentimiento a privilegios.
Eres hombre y si tienes ganas, hay que ceder… pues no, no es así y se te dijo, la negación es un hecho, pero querías e insistías… Que esté sola no implica que yo quiera, que mi pareja este fuera no alega que haya consentimiento, que lo que pueda pasar, no significa que no importa por ser adultos, todo son excusas para justificar y yo ceda a tus ansias. Así enterraste la confianza en un foso para siempre.
Esas frases que soltabas al viento siguen marcando un antes y un después, “ojos que no ven corazón que no siente”, “no se va a enterar”, “estamos solos”, “hay confianza y somos amigos”, “compartir cariño no es malo”, “así aliviaras los nervios,” “mira como estoy, tócame”… sabías y no respetabas mi integridad e ignorabas mi dignidad, no respetabas mi relación matrimonial, solo pensabas que estaba sola y cedería porque hay necesidad… la tuya no la mía, pero no escuchas, sabías estaba frágil y seguías, tocó ir a las malas. Ya marcaste mi vida con una mala experiencia imborrable.
Creer eras mi amigo para ver tus conceptos machistas, es asqueroso, estar sola no es estar necesitada sexualmente… pedir ayuda o apoyo, no es venderme a cambio de sexo, nunca prometí ni ofrecí servicios adicionales, la confianza nunca fue un consentimiento, ni un privilegio.
No quieres quedar como malo, yo no quiero vivir como víctima, no busco reclamar un abuso, ni declarar una guerra de quien tiene razón… sabes quién la tiene cuando pediste que callara, sabes que te equivocaste cuando escondes la verdad, sabes por qué rompí la amistad en todos los sentidos, no merecías menos… Pero luego llegan los por qué, caen las reclamaciones, los curiosos asoman, los que me conocen notan, pero la que lleva la carga soy yo, la mala soy yo, la que trata mal por alejarme soy yo.
No fue castigo, sino mi dignidad, mi necesidad de protegerme y cuidarme, de no tratar normalizarlo, de no ver como una madre defiende a un hijo y me deja por puta, sin merecerlo… Ironías de esta sociedad, la mujer debe defenderse y al hombre lo ponen a un pedestal… no importa la verdad, solo la creencia de que yo esté confundida, de que esté exagerando, al final que mejor no decir esas cosas.
Ver como ese código machista se perpetúa con la lógica de que la mujer tiene la culpa da asco, lo esquivo como si fuera veneno corrosivo, para la dignidad de cualquiera… ver como acabo en boca de todos como presa fácil, denigrante… encima la culpa será mía y me tengo que aguantar, así funciona la lógica machista en nuestra sociedad.
No asumo que yo permití que llegaras tan lejos entre bromas y tonterías, baje la guardia, soy consciente que mi culpa fue no reaccionar antes, no frenar a tiempo, esa doma que provocaste para intentar montarme… Reafirmo mi verdad, yo no te invité ni provoque, nunca me interesó ese tipo de relación… Por supuesto mi palabra no tendrá valor, yo te abrí la puerta de mi casa en plena confianza.
Es fácil mirar para otro lado y creer que te ganaste una amante, decir que soy tuya no lo hace, no busco ni quiero tus atenciones, estoy cansada del concepto de machito listo para el rodeo… esos conceptos son arcaicos, con razón no avanzamos en esta sociedad perpetuada con el civismo machista.
Si estuviste en mi casa fue por confianza, pero asumir que es por tu lógica machista, de “ese chochito es mío” da asco. Ignoro en que momento di paso a que creyeras eso, quizás tienes una neura de semental que no te deja ver la realidad.
Caíste destrozando el respeto que compartíamos, rompiste mi dignidad y avasallaste mi integridad, para terminar, desechando mi lealtad, con tus palabras cutres, presionando con tu desesperación…. Un cuadro difícil de olvidar.
Exponerme es degradante, callar se vuelve mortificante, asumir un mal trago, es como aceptar un castigo envenenado… solo espero, las tablas de tu fachada caigan de ese techo que te has construido y se vea bien lo que eres desde lejos. Un chute de realidad no te vendría mal, ir de simpático no cambia la resaca que dejaste en mi recuerdo.
Sí, mi silencio te beneficia, yo me perjudico… si hablo se me enjuicia, se me ensucia, y mientras a ti se te justifica… ya lo he visto antes, toda la lógica machista en una sola escena… evitaré la batalla, sanaré mi herida, pero tú nunca dejaras de ser una mierda.
No todas las mujeres, buscan justicia, algunas buscan dignidad y tranquilidad en medio de una marea emocional que las arrastra, verse expuesta solo lo hace más humillante, pero cuesta entender la realidad, a través de una mirada llena de decepción y dolor.
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