En un tiempo en donde la cultura digital y la televisión no existía, apareció una entidad que todos apodaron como "PETER PAN", todos hablaban de ese cuento en aquella época, a Benimámet tambien llegó esa novedad, como un gran sueño para los niños, a quienes le contaban la historia frente a la hoguera.
Pero la verdad hubo un niño enfermo, que vivía por escuchar esa historia con sus amigos y vecinos cada noche, entorno a las cuevas de las carolinas. En ocasiones soñaba que el Chalet de los Panach era la mansión del cuento de los Peter pan, este niño soñador se llamaba Pedro.
El pobre no respiraba bien, caía enfermo con facilidad y muchos decían que era una carga para sus padres y era una penar ver cómo se desviven por él sin pensar que cualquier día se lo llevaría Dios.
No daban ni un duro por él, pero no le importaba, sus padres lo amaban y él soñaba ser como su héroe y volar por el mundo salvando a otros niños que sufrieran en esta vida como él por su salud o de hambre, incluso de malos padres.
Pedro sabia que era afortunado de tener una familia como la suya, pero sabia que Angela no tenía esa suerte, se pasaba el día lavando ropa de todos sus parientes al lavadero, bajaba cada mañana temprano y volvía cuando oscurecía, para preparar la cena con su abuela.
Un día Pedro ya no pudo levantarse de la cama, los médicos avisaban que su cuerpo ya no daba más de si y que esperaran el peor desenlace. Su madre Agustina lloraba y su padre Adolfo ni lo miraba a los ojos, solo lo abrazaba cuando llegaba y le contaba lo hermosos que estaban los campos, que el perro del chalet había tenido cachorros y ese año las naranjas serían muy dulzonas.
El ultimo deseo del niño fue ser como su héroe, en la noche buena dio su ultimo aliento rodeado de su familia, cantando una antigua canción de los agricultores para honrar las cosechas.
Pero para Pedro no fue el fin, fue un nuevo comienzo, despertó como espíritu durante un tiempo al lado de sus padres y los acompañó en su luto, sin que ellos lo supieran.
Ellos decían que estaría al cielo volando como Peter Pan, jugando con otros ángeles, lo que en vida no pudo hacer.
Ese era el consuelo de sus padres, hasta que un día supieron que estaban en nuevas buenas, se sintieron tan afortunados, que su única tristeza fue que su hijo Pedro no hubiera compartido esa alegría con ellos.
Un día se corrió por Benimàmet que Angela había desaparecido, que sus sabanas seguían al lavadero y no la encontraban, todos los vecinos se volcaron a buscarla, dos dias despues, encontraron su cuerpo al final de la acequia, atrapado a uno de los bordes por unas ramas, todos quedaron desconsolados, por la dura muerte y recriminaron a la familia por tenerla trabajando desde tan pequeña sin un adulto cuidándola, sin ayuda.
Pero nadie sabia que ahora Angela sonreía al lado de Pedro, feliz y sin cargas, recorrían el pueblo y conversaban de todo cuanto no pudieron antes, mientras conocían a otros niños del Camales, de la plaza de la Tenda, por todo el pueblo sin que nadie se percatara de su presencia, a la plaza de la iglesia todos lloraban su muerte, ella reía por no seguir lavando todo el día la ropa de la casa, también entendió que si la querían, quizás no como debían, pero ahora ella solo pensó, que quizás aprenderían querer más a sus otros hijos, verlos con el amor que no le dieron a ella.
Peter la llevo volando de noche hasta el Chalet de los Panach, hasta la primavera no habría nadie por allá, mas que el guardián de la propiedad y ellos, caminaban y soñaban como si fuera un gran palacio, una noche un ángel se les apareció y Angela si quiso marchar con él, queria ver a su madre al cielo, Pedro no, el queria ser el Peter Pan del pueblo, de los niños que fallecían y se quedaban solos y tristes, jugar con ellos hasta que un ángel de la guarda se los llevara, el ángel comprendía su punto de vista y sonrió, permitiéndole cumplir su sueño, tambien le permitió que otros niños enfermos lo vieran y pudiera hacerles compañía, con la condición no lo delataran.
Asi nació nuestro Peter Pan de los niños que sufrían accidentes, de los que perdían la vida o sufrían a tan corta edad, Pedro les hacía compañía y los animaba, les contaba historias y borraba por unas horas la oscuridad de sus vidas, las perdidas y la soledad de algunos.
Nada era perfecto, no era el país de nunca jamás, pero si era su modo de dar felicidad y cumplir sus sueños.
A día de hoy sigue paseando por Benimàmet, viendo que muchos ya no tienen sueños, viven creyendo que lo que tienen es lo mejor o no aspiran a nada, cuando llegan a el se sienten tan tristes y perdidos, que los abraza y les enseña otra manera de vivir hasta que se sienten mejor y vienen el ángel de la guarda a enseñarles a volar al cielo.
Ahora hay una biblioteca y puede leer muchas historias, ver a muchos jugar en sus jardines y sonreír mientras los cuida mientras le quieran hacer caso y no lo rechacen por ser invisible para los mayores, ese día destruyen el lazo que permite su presencia en sus vidas.
A pedro no le importa, el vio crecer a la mayoria de adultos desde pequeños, como a su hermana y los cuido cuanto pudo, tambien fueron sus amigos y a un amigo no se le odia por crecer.
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