sábado, 15 de febrero de 2014

HONOR




HONOR

En honor a la verdad siempre son las palabras el origen de todo, el centro de atención de la vida de la mayoría, y la existencia misma de la sociabilidad.
En honor de la cordura, siempre falta locura para liberar la presión que origina ser siempre correcto.
En honor al corazón, siempre es dudosa la llegada difícil la despedida, dolorosa la retirada, infatigable su lucha, incontables sus sueños, emocionantes sus aciertos, y siempre fuerte aun en silencio, sea cual sea su temporal, seguirá siendo leal…..

En honor por lealtad, por amor, por fidelidad, son tantos los por…. Que siempre olvidamos si en verdad ese por tiene valor en su día, si no nos equivocaremos, si nos arrepentiremos, un “por” siempre es un paso al cambio, tomémoslo con confianza en nuestras decisiones y si es por impulso, aceptemos su proceder con honor.

En honor por, no siempre es lo que parece, siempre puede uno encontrarse a sido por…. La excusa, la aversión a dar la cara, a conceder la razón, a aceptar que una equivocación provoca la crítica, el rechazo, la desconfianza, para ser honorable con uno mismo, siempre se ha de mantener firme y no retroceder por la equivocación, así se aprende a ser mejor.

El honor del prójimo, nunca será el de uno mismo, pero si esa persona es importante su honor se convierte en propio, cuidamos de sus ser como de uno mismo, siempre y cuando no quedemos en esa lucha de lado y nos enterremos ciegamente.
El honor del valor es un ideal que pocos recuerdan llevar en la sangre, las venas corren  por nuestro cuerpo pero no siempre su esencia embriaga nuestro ser con su don….
Es honor el que se siente valorado, apreciado, por sus semejantes de la misma manera que uno mismo los siente dentro de sí.
Es honor ser el guía de quienes uno protege así sea en silencio, ese es un papel siempre complicado pero satisfactorio.
Es honor encontrar en la vida la bendición de personas que llenan tu vida de luz y cariño.
Honorable es la persona que sabe estar en su lugar pese al vendaval, la tormenta, la desconfianza, la duda y la derrota…
Honorable es quien a tu lado se mantiene aun siendo objeto de la peste ajena que infecta tu vida de dolor y podredumbre.
Honorable es ser uno mismo sin importar el mundo, sin ser a expensas de nadie y confiar en un futuro mejor.
Con honor uno se postra al elogio siempre bien merecido, por aquellos en los que uno encuentra una amistad a fin.
Con honor uno acepta a la persona amada en sus buenos momentos o en los malos con la fe inquebrantable que los unió en un principio.
Por honor uno entrega de si toda su fuerza y voluntad por ayudar, por proteger a esa persona desfavorecida que a tu lado se yergue temblorosa con el único deseo de seguir luchando o mantenerse firme a tu lado.
Por honor uno entrega sus venas a esa sangre que late en tus semejantes con el único deseo de estar ahí sea como sea.
Del honor, uno siempre espera mucho y la duda siempre presente es que puede llegar uno a recibir del prójimo…
Del honor uno ha escrito y vivido grandes empresas en la vida, en la historia, en la palabra, en el gesto o corazón, siempre presente a la vida de quienes nos rodean y la de uno mismo.
Sin honor muchos viven y no valoran tantos detalles que desconocen la entrega voluntaria a cambio de nada.
Sin honor se camina siempre solo sin aspirar a tener un reconocimiento, un valor en la vida de quienes te rodean.
Deshonor siempre el peligro del que se enorgullece de tener un gran reconocimiento en sí mismo y por ende en su prole y quienes confía ciegamente.
Deshonor la perdida de la confianza de aquellos en los que uno se apoya, idolatra y defendería hasta la muerte, siempre es una gran pérdida en la vida de uno y sus semejantes, pues la desgracia abarca el ser despreciado y apartado olvidando los logros pasados.

Es un honor hallar en uno mismo tanto y con ese saber que guía la vida a algo mejor que respirar.





1 comentario:

Varduhi Hovhannisyan dijo...

Teresa,
siempre me sorprendes gratamente, pero con esta te has lucido.
Me ha encantado ver el empeño y el férreo ímpetu que le dabas a la palabra. Es admirable y tranquilizador encontrar a personas hoy en día que compartan pequeñas cosas con uno, como por ejemplo sobre el valor de esta palabra.
Como tu misma me has dicho, está fuera de rama del romanticismo que sueles escribir, pero no por ello deja de ser bueno.
Todo lo opuesto, ha sido algo nuevo en ti, refrescante, profundo, esclarecedor...
Y por eso mismo, te animo que sigas escribiendo cosas como esto, claro está sin abandonar la otra parte, porque es magnífico.
Poner los pensamiento en papel siempre ayuda a entenderse a uno mismo un poco, o simplemente relajarse.
Pero la mejor parte es que, en algunas ocasiones, aparecen cosas tan bellas como esto.
Gracias por compartir.

Vardu.